Saraband · Capítulo 17

Epílogo

Saraband, Ingmar Bergman, 2003

17. Epílogo
Esta última temporada de convivencia de Marianne con Johan que es Sarabande y el omnipresente amor de Anna intuido en la persistente visualización de la foto de su rostro, le sirve finalmente a ella para, en un brevísimo episodio introducido en la coda final, tomar conciencia de su relación con una hija, Martha, recluida en un asilo y con quien apenas mantiene contacto pues casi no es reconocida por ella. Por primera vez es consciente del contacto físico con su hija.

A lo largo de la película se han ido desgranando ante los ojos asombrados de Marianne y del espectador todo el desprecio del padre hacia el hijo, la tristeza y el desamparo por la pérdida de alguien capaz de mostrar amor con su sola presencia, el intento de revivir dicho amor a través de Karin, tanto por parte del padre como por parte del abuelo sin detenerse, para ello, ante la manipulación de sus sentimientos. Eso sí, al final de la película, en su última explicación al espectador de los momentos vividos durante esos meses, otra vez ante sus fotografías, en el montón de retratos aparece uno nuevo, Anna forma ya parte de sus recuerdos.

Una bella película, en suma, compendio de sus últimas obsesiones (relaciones personales, muerte, afecto, incomprensión ...) realizada con una serenidad clásica, con una planificación de una precisión implacable, que no necesita de innovaciones de lenguaje, para mostrar el lado más humano de su cine, como ya había hecho en En presencia de un clown, hablando de otro de sus grandes temas, el teatro y el cine, es decir la representación, que ha sido la razón de su vida profesional.

Alfredo GarmendiaTodos sus textos en Tren de sombras

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