Saraband · Capítulo 8
Saraband
Saraband, Ingmar Bergman, 2003
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Han pasado más de tres décadas desde su último encuentro, pero no solo para los personajes sino, y sobre todo, para el propio director.
Debo reconocer que apenas me ha sorprendido lo que he visto en Saraband, puesto que ya hace un cierto tiempo lo había observado en otra de sus últimas películas. De la feroz disección de sus personajes Bergman ha pasado a una comprensión más compasiva de los mismos. La emoción se abre paso ante el análisis sin dejarlo de lado, su lucidez aún asombra pero la edad se impone, su visión es, si no menos dura más humana.
Salvo en una muy corta escena al final en la que Martha, la enferma hija de Johan y Marianne, se encuentra con su madre, solamente aparecen físicamente en la película cuatro personajes Johan, Marianne, Henrik (un hijo de Johan anterior a su matrimonio con Marianne) y Karin (la hija de Henrik), sin embargo flota a lo largo de toda la película un quinto personaje fundamental, que domina todo y alrededor del cual se construyen las diversas situaciones y la propia vida de los protagonistas. Este quinto personaje ya no existe pues en el momento en que sucede la acción lleva muerto un par de años por una enfermedad, se trata de Anna la madre de Karin, esposa de Henrik y nuera de Johan. Su sombra todo lo invade, es el pivote sobre el giran los sentimientos de todos los personajes incluido el de Marianne quien ni siquiera llegó a conocerla, capaz de hacer confluir en él todo el amor y esperanzas de los que le rodean, capaz de purificar sus miserias y transformar sus vidas sin necesidad de hacer explícito su amor pues, como comenta uno de los personajes, “nunca decía que te amaba pero actuaba siempre con amor”.
La película se articula como en un conjunto
de dúos musicales, como el que pretende interpretar
Henrik con su hija tomando como base la bella zarabanda
de la Suite Nº 5 para violonchelo solo de J.S.Bach,
con sus cuatro personajes encontrándose de dos
en dos, además de un preludio y una coda.



