Kawase y la geometría
Shara, Naomi Kawase, 2003
Naomi Kawase fabrica círculos perfectos disfrazados de líneas paralelas. El paralelismo surge del desencuentro entre las gentes, de la pérdida y la muerte (constantes temáticas de su cine), cuya proyección, como la de las líneas paralelas perfectas, se extiende hasta el infinito. El tatuador que trabaja sobre el cuerpo de la misma Kawase en Sky, Wind, Fire, Water, Earth (Kya ka ra ba a, 2001), habla del arte y el amor como de líneas que deben permanecer distanciadas para que la obra pueda existir, porque la fuerza arrolladora del amor puede ensombrecer la propia creación, impidiendo que perviva en el tiempo. El arranque de Shara (2003) dibuja el camino, en planos secuencia, de dos hermanos que corren por calles y pasajes estrechos hasta que una misteriosa desaparición los separa. Nunca veremos contacto alguno entre ambos, la suya es una danza geométrica que a lo largo de toda la película actúa como alegoría del carácter infinito de la ausencia.
Por
otra parte, Kawase, tanto en sus documentales como
en sus filmes, se ha filmado en muchas ocasiones
sobre el suelo de su ciudad, Nara. Hemos podido ver
su cuerpo menudo y ligero, su sombra proyectada sobre
la tierra, las fotografías de su infancia
superpuestas a los espacios reales... siempre conformando
una tensión dialéctica entre la creadora
y el personaje, ¿identidades desencajadas
que se rozan sin llegarse a tocar? ¿espectros
polarizados para el desencuentro? No. El cine de
Kawase es en realidad una batalla geométrica
campal. Bajo la quietud de los paisajes, las líneas
luchan por doblegar su destino, una noble contienda
por la hermandad del arte y el amor, de la creadora
y el personaje, de la ficción y la realidad.
Así, la circularidad soterrada y esencial
del cine de la directora japonesa aflora, por ejemplo,
en la resolución final de sus filmes: en Shara con
el regreso al lugar físico
de su inicio, una vez compensada la muerte con un
nuevo nacimiento; y en sus documentales Embracing (Ni
tsutsumarete, 1992) y Sky,
Wind, Fire, Water, Earth
cerrando las heridas abiertas en su planteamiento
inicial mediante el encuentro de Kawase con su padre
y la reconciliación
con la figura paterna tras su muerte.


