M - Fritz Lang (Special Edition) (2 Discs)
M, el vampiro de Düsseldorf, Fritz Lang, 1931

Hasta hace
poco, el cinéfilo que buscase M,
el vampiro de Düsseldorf (M, 1931.
Fritz Lang) se tenía que conformar con la antigua
versión de Eureka. Esta versión tenía
todos y cada uno de los problemas de las primeras ediciones
DVD y de las de películas clásicas en
particular. Copia en mal estado, transferencia con mala
definición, tasa excesiva de compresión,
formato no respetado.
Sin embargo, este otoño, esta injusticia se ha
reparado por fin (ojalá ocurriese lo mismo con
otras cintas antiguas), la misma Eureka ha sacado al
mercado en el Reino Unido (también Zona
2 al igual que España), la versión
restaurada de M y,
según se comenta, pronto la tendremos aquí
de mano de Divisa. Y no es sólo la restauración
la noticia, sino que se ha aprovechado para hacer una
edición de dos discos con uno de ellos cargado
de extras, que no son despreciables como suele ocurrir
en otras ediciones.
Lo primero que hay que señalar es que la calidad de imagen es espectacular, especialmente cuando se compara con la versión anterior. No es de extrañar, pues según nos cuenta uno de los documentales, la copia original se ha digitalizado y luego restaurado en el ordenador fotograma a fotograma, eliminando raspaduras, perdidas de celuloide, salto y temblores, pero, eso es lo importante, conservando todo aquello que se considera perteneciente a la cinta original. Así por ejemplo, ciertos temblores son temblores de la cámara (o una corrección de encuadre sobre la marcha) y no se deben al envejecimiento del soporte.
Este cuidado se nota. Algo que todo aficionado ha tenido que soportar es que las películas antiguas en DVD se ven faltas de contrastes y casi como si hubieran sido rodadas un tanto desenfocadas. Incluso, en algunos casos, la descomposición de los soportes provoca que los grises viren al verde. Nada de esto aparece aquí, blancos y negros son eso, blancos y negros, rotundos y brillantes, el contraste es perfecto y la definición igual. Tanto, que uno puede entretenerse en leer los rótulos de carteles y puertas o descubrir detalles que el VHS pasaban completamente desapercibidos. Se puede decir que la película acaba de ser rodada ayer mismo.
Otro tanto se puede decir del sonido (V.O. Alemana, subtitulada al inglés). Tanto por su antigüedad como por la deficiencia de los equipos de grabación de la época, las cintas de entonces suelen tener un susurro de fondo bastante molesto. En una cinta como esta, sin música, y donde los pequeños sonidos de la calle tienen una importancia crucial, bastaría para arruinar el clima que se pretende, pero por suerte, el mismo cuidado ha sido aplicado a la restauración de la banda sonora, gracias a lo cual los diálogos en alemán, que en la versión antigua resultaban a veces inaudibles, ahora son perfectamente claros.
Otra gran sorpresa de la restauración ha sido que se haya vuelto al formato original casi 1:1. En los pases televisivos y en la edición antigua de Eureka, se recortaba a 1.33:1, y, al verla ahora, resulta un poco molestas al principio las bandas laterales. Sin embargo es sólo ahora cuando observamos el preciso trabajo de encuadre de Lang. Basta un ejemplo. En una de las escenas iniciales, la cámara está en el descansillo de una escalera, con la puerta de uno de los domicilios en el centro de la encuadres y el tramo de escaleras que desciende saliendo justamente por la esquina inferior izquierda del fotograma. Es por esa esquina por donde entra un personaje, lentamente, primero la cabeza, luego el cuerpo. Lógicamente al cortar a 1:33 nos quedábamos un breve instante con la pantalla vacía, mientras oíamos la pesada ascensión del actor.

Sobre extras ya he comentado que un disco entero se dedica a ello. En primer lugar tenemos el socorrido audiocomentario, con una ventaja, que al estar ya, desgraciadamente, muertos actores y director, se confía a alguien que habla de la película. Además tenemos un reportaje sobre la restauración, una entrevista de Peter Bogdanovitch a Fritz Lang, un reportaje sobre el director, una análisis sobre la propia película (realizado con animaciones y secuencias de la película) más las consabidas galerías de fotos, biografías y filmografías.
¿Qué más se puede decir? Nos encontramos ante una edición modelo que sólo podría verse afectada por el hecho de que la película no se lo mereciese, cosa que, como todo aficionado sabe, no es tampoco el caso.
En efecto, nos encontramos ante una de las primeras
obras del sonoro, una de las pocas que demostraron que
era posible superar los logros de la etapa muda. Su
importancia no se detiene allí. Temáticamente,
los temas que aborda la cinta, el aesino en serie, son
tan de actualidad ahora casi en el 2004 como lo eran
en 1931. Más aún, el planteamiento y la
cinematografía de Lang siguen siendo absolutamente
originales, setenta años después, y su
madurez y profundidad convierten al 99% del cine de
psicópatas en películas infantiles...
pero un análisis pormenorizado de la cinta nos
llevaría mucho más espacio, mejor dejémoslo
para otra ocasión. Quedemos ahora con que nos
encontramos ante una edición ejemplar de una
película de primera categoría, algo que
todo aficionado debería tener ya en su DVDteca,
o a más tardar cuando Divisa la traiga.


