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La última tentación de Cristo

Martin Scorsese, 1988

Dirección: Martin Scorsese; Producción: 1988. EE.UU. Color; Guión: Paul Schrader, sobre la novela de Nikos Kazantzakis; Fotografía: Michael Ballhaus; Música: Peter Gabriel; Montaje: Thelma Schoonmaker; Reparto: Willem Dafoe, Harvey Keitel, Barbara Hershey, Irvin Kershner, David Bowie.

Por un lado está Orson Welles, quien supo decir que jamás filmaría el sexo o la plegaria, y por el otro Andy Warhol, quien afirmó que el sexo en el cine era incluso más hermoso que fuera de él. Entre ambos encontramos a Martín Scorsese, quien da la impresión de querer y no poder, o no animarse a, filmar jamás una escena placentera de sexo, a concebir el encuentro de los cuerpos sin violencia o atisbos de secreta repugnancia. A propósito de esto, La última tentación de Cristo es una película sintomática de la represión sexual propia de la cultura católica en la que se crió, del contrafóbico y hasta ingenuo gesto transgresor que lo anima cuando quiere patear el tablero en lo que atañe a esa esfera de la conducta humana, y de la naturaleza perversa del goce erótico en la representación del cineasta. El mejor ejemplo de ello es la secuencia en la que el Cristo de Dafoe asiste a una especie de peep show neoyorquino trasladado a oriente medio en la que unos ensimismados y lastimeros espectadores miran como Bárbara Hershey, con todo el cuerpo tatuado de nada sutiles serpientes alegóricas, hace el amor con un hombre. Dos violencias se nos imponen: la del voyeur que nunca pasa al acto y la del acto censurado a la mirada por unas tiras de telas que cuelgan del techo y ocultan la desnudez de los cuerpos. Eso es el sexo en Scorsese: una cosa ajena, un placer imposible, una visión mutilada, una impotencia.

Film seleccionado y comentado por Marcos Vieytes

Notas

  1. "Film seleccionado y comentado por Marcos Vieytes"

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